Criterios sostenibles de iluminación pública para las ciudades

El potencial de ahorro por la implementación de alumbrado público eficiente alcanzaría hasta 89%, dependiendo de la tecnología usada.

En menos de nueve años las ciudades del mundo tienen que abatir el calentamiento global provocado por el uso ineficiente de la energía. En lo que toca al alumbrado público es imperativo que las ciudades cuenten con criterios lumínicos para conseguir una nueva cultura de iluminación pública.

Además, la energía es responsable del 60% de la emisión de gases de efecto invernadero, y la iluminación consume 20% de la electricidad generada en el mundo, de acuerdo con Naciones Unidas.

Por ello, apremia usar la energía de manera eficiente y cambiar a fuentes de energía renovables, haciendo uso de tecnologías que aseguren la neutralidad de carbono en toda su cadena de producción.

La iluminación conectada, la reducción de la huella de carbono y, en general, la transformación sostenible de las redes de alumbrado, forman parte de la ruta para la consecución de una iluminación pública inteligente y sostenible.

Se calcula que el uso de la luz por medio de tecnología LED, propicia ahorros de hasta 80% de energía en comparación con la iluminación de focos incandescentes o de bajo consumo, de acuerdo con datos de Signify, firma global de iluminación.

Según el estudio Alumbrado público, eficiencia energética y la ciudad inteligente: hacia el proyecto nacional 2.0, realizado por la Comisión nacional para el uso eficiente de la energía (Conuee), el potencial de ahorro de energía por mejora en los sistemas de alumbrado, van desde 20 y hasta 89%, lo cual varía según la tecnología instalada en cada ciudad y municipio.

Si se considera que existen 10 millones de sistemas de alumbrado público en el país” existe el potencial de ahorro de energía de aproximadamente 2.5 millones de megawatts-hora (MWh) anuales”, lo que equivale a un ahorro de cerca de 8,700 millones de pesos anuales, cita el estudio elaborado por la Conuee.

Si bien 2020, le dio un repiro al planeta por el confinamiento, no hay que perder de vista que en el 2019, y por tercer año consecutivo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero volvieron a aumentar y se situaron en un máximo histórico, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La Secretaría de Energía (Sener) prevé que para el año 2024, el 43% de la generación de energía en México se originará en fuentes limpias; y que en el periodo 2018-2024, de cada 10 pesos, 6.6 se invertirán en infraestructura para generar electricidad amigable con el medio ambiente.

En ese sentido, muchos son los postores que ofrecen soluciones tecnológicas con iniciativas interesantes que permitan al gobierno alcanzar las metas que se ha fijado.

Signify, por ejemplo, acaba de lanzar la iniciativa Slowlight que busca trabajar, de manera conjunta, en criterios lumínicos sostenibles que contribuyan en la transición hacia una iluminación responsable, en la que participen la ciudadanía, administraciones públicas y el sector de la iluminación.

La iluminación pública sostenible tendría que ser:

  • Inteligente, adaptativa y flexible
  • Eficiente, con niveles y uniformidades adaptadas a diversas situaciones
  • Tener niveles de luz y temperaturas de color armónicos
  • Deber ser gestionada para operar en óptimas condiciones
Foto: Cortesía Signify

Lo anterior, de acuerdo con la iniciativa de Signify, que además considera la posibilidad de que las soluciones de iluminación aprovechen la energía del sol para transformarla en producción de luz de alta calidad, lo que transforma la manera de alumbrar los espacios.

Para la Conuee, actualmente “la tecnología LED se ha convertido en el mayor referente de la iluminación por su diversidad y adaptabilidad en la mayoría de las aplicaciones”, y revela que 70 % de las nuevas instalaciones en los municipios que han apoyado emplean esa tecnología, pero 62 % del total todavía emplea vapor de sodio de alta presión y sólo 3 % LED, por lo que el potencial de ahorro es alto.

La meta número 7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas 2030 establece el poder contar con “energía asequible y no contaminante”, y llama a poner atención con urgencia a  la expansión de tecnologías para 3000 millones de personas, a fin de expandir el uso de la energía renovable.